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Este texto pertenece al libro Pioneros de Emilio Gil |
El Pla-Narbona que entiendo
Dicho de manera rápida y un poco grosera, Pla-Narbona fue el number one del diseño gráfico durante muchos años y a bastante distancia de muchos otros profesionales. Lo dejo aquí escrito porque sé que muchas personas jóvenes no lo saben. Por razones que se me escapan, hay figuras históricas del diseño gráfico en España que están en boca de todos y otras que a menudo olvidamos y que en cambio fueron las que de verdad marcaron el camino a seguir en unos años en los que había que explicar a cada momento qué es esto del diseño. Lo que sí sé, en cambio, es de la honestidad y discreción admirables de Pla-Narbona, dos cosas que tal vez tengan relación con este fenómeno del olvido progresivo.
Pla-Narbona no se ha retirado, sigue trabajando. He tenido el placer de visitar su estudio en La Floresta y de ver sus últimas pinturas.
Se me escapa si existe un Pla-Narbona “báquico” u “onírico” como afirma Oriol Pi de Cabanyes o si, como decía el gran Joan Fuster, “Pla-Narbona es uno de estos artistas para los que la realidad es al mismo tiempo una paradoja, una calumnia y un sueño.” Lo ignoro, de verdad. Lo que sí sé es que contemplar su obra gráfica me deja siempre perplejo por una razón muy sencilla. Fíjense en esto: Pla-Narbona puede cambiar de registro, puede emplear técnicas distintas, pero en cada pieza, sea un cartel, sea una ilustración para un anuncio o sea una marca, siempre encontraremos el autor. Esto se ve claramente en su obra pictórica actual, algo muy normal por otro lado. Lo que resulta sorprendente es verlo también en su obra como grafista. ¿Cómo es posible acometer un encargo con tanta eficacia como lo hacía Pla-Narbona y a la vez hacer obra “de autor”?
No me refiero al Mariscal que se ve de lejos que es un Mariscal o al Peret que hace de Peret. Me refiero a cada una de las pulcras, impactantes y directas obras gráficas que llevan la firma del autor y que a la vez son tan distintas.
Hay un Pla-Narbona dibujante, discípulo de Ricard Fàbregas, que nunca dejó de acudir al Cercle Artístic de Sant Lluc a tomar notas del natural. Un ilustrador inteligente que resuelve con elegancia y eficacia un anuncio de un antihemorroidal (¿se imaginan ustedes en su lugar recibiendo un encargo como este?).
También hay un Pla-Narbona que trabaja en equipo, que sabe rodearse de buenos profesionales, como el escultor Pere Guardiola que le traduce en yeso la idea de los expresivos pies habladores.
Un Pla-Narbona que plasma con gran economía de medios pero con un trazo lleno de expresividad la Semana Santa sevillana. Una Pla-Narbona seguramente demasiado avanzado para aquel ministro que se bañó en Palomares con un bañador que le llegaba hasta el pecho y que censuró su obra porque era “demasiado simple”. ¡Como si eso fuese un defecto!
También hay un Pla-Narbona que juega con el foto-grafismo, una técnica única para una imagen inclasificable como su Una tos de mil demonios! o su cartel de Las Moscas de J. P. Sartre. O un Pla-Narbona que sabe respetar y reinterpretar la obra de sus colegas grafistas y confecciona un excelente cartel de Nescafé y La Lechera sin estropear ni un ápice las etiquetas de estos productos.
Les estoy hablando de una serie de obras que son de antes de nacer yo pero que están fijas en mi memoria. Si alguna vez necesitan inspiración o saber cual es la actitud correcta para crear una obra sólida sin repetirse, hagan como yo: repasen la obra de Pla-Narbona. Seguro que encuentran algo. |
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